De vuelta (en más de una cosa).
En tres días estaré navegando si el tiempo no lo impide porque llevamos unos años de cambios continuos. Por lo pronto he dimitido de todos los cargos que me impedían disfrutar de mi deseo, la verdad siempre me pillaban para cualquier cosa y por un egoísmo bien entendido que es aquel que pasa por uno mismo, suena a retruécano pero es así, un egoísmo doble para que se entienda. Pero es curioso algo que he aprendido y es que así como antes se elegía a una persona para que llevara adelante una empresa en nombre de todos ahora te la sueltan por la desidia de todos, pero eso sí no te absuelven de la crítica si fallas en algo, terminé pensando en aquello de un tonto útil. Es por eso que hemos terminado en manos de buitres y asaltantes disfrazados de políticos, por la desidia de todos que no queremos saber de cómo se dirige una empresa o un país. Eso sí que no nos molesten con que para pagar todo lo que se aprueba hay que pasar por caja antes. Pues ya tengo mi velero preparado, ordenado y limpio. Más o menos casi como mi cabeza, alma y corazón. Al final entiendes que la soledad es un premio para las buenas personas y no es una soledad estricta si es una vida rodeada de un pequeño grupo de amigos, esta última frase me recuerda a una serie de libros juveniles del personaje de Richmal Crompton llamado Guillermo (Willian), en alguna estantería tengo aún algunos de sus libros. Pues una pandilla como esa de amigos incluso con Violeta su chica.



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