La estética y la salud.


 Hace años en un congreso médico en Italia un ponente le puso apellido a algo tremendamente usual como es la obesidad cuando afectaba como síntoma a sus pacientes femeninas, se trataba de un siquiatra y nos habló de la obesidad de castigo. La obesidad de aquellas mujeres era una defensa contra sus parejas, ser gordas para dejar de ser deseadas en una relación que no sabían cómo huir de ellas. Hace unos días en un podcast le oí decir a una siquiatra argentina que engordar veinte kilos es más fácil que meterte en una separación a la que aún no te has enfrentado. Porqué solo mujeres me pregunté, que pasa con nosotros porque gordos hay tantos como gordas, en esos casos qué ocurre me pregunto. Llevo dos años para perder diez kilos y por fin pude hacerlo, ahora ando empeñado en no volver a recuperarlos. En cierta forma también existe un porqué te dejas ir en tu salud y apariencia. Cumples una edad, cambian muchas cosas en tu masculinidad, dejas de pelear por ascender porque la edad juega en tu contra y no es que te des por vencido es que crees que ya no hay más, tienes coche una segunda vivienda y los hijos terminaron la universidad, incluso tú mujer es feliz incluso contenta. Creo que detrás de los kilos aparte de los trastornos metabólicos y los cambios hormonales hay un "algo", yo lo encontré, un reto contra mi mismo, también volver a leer mis libros de medicina. El premio ya no era comer de aquello que más me gustaba era volver a ser yo mismo, eso me gustaba aún más, no para ser guapo ni atractivo de eso ya voy de vuelta. A veces el enemigo está dentro y fuera una nueva vida.

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