
Leo lo escrito por un famoso antropólogo sobre lo que siente una mujer en un orgasmo con lo que sienten los hombres. Que nosotros tenemos algo que lo llamamos igual pero no supera a lo que siente un burro o a un conejo. Lo de ellas es algo mágico, superlativo, creativo, como si el espíritu de la creación entrara en ella y fuera como el Big Bang. La selección natural en la especie humana la realizan las mujeres, nosotros exponemos nuestros valores y creemos que ellas eligen a los malotes pero no es cierto al menos para tener descendencia, otra cosa es para el deleite. Los elegidos son los tranquilos, trabajadores, colaboradores, cariñosos, buenos padres de sus hijos y puede que entre dos iguales gane el que sabe bailar, toque la flauta o cuenta cuentos. No me quejo de la parte que me toca en lo del orgasmo cósmico femenino, me da envidia sana, pero no está en mi arreglarlo todo lo contrario porque es cierto que lo que manifestaron aquellas con las que he compartido dicho momento era muy superior a lo que yo era capaz de expresar y conste que como bien dicen y denominan los franceses es una pequeña muerte "petit mort", te crees morir, luego resucitamos menos mal. No me gusta la comparación con lo del burro y el conejo uno nos gana en lo del tamaño y el otro en lo de repetir. Doy las gracias a la naturaleza de haberme podido vivir la experiencia de acompañar a esas compañeras en el Big Bang y me da envidia, pero se lo merecen. Al menos estábamos en esto a su lado.
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