Solsticio de verano.


El día más largo fue ayer, el sol transita casi todo el arco de visión de esta parte de la costa entre dos marcas de navegación que flotan en un dulce balanceo. La tarde de ayer como se merecía la ocasión nos regaló unos arreboles preciosos, todos los tonos de rojos carmesíes con unas nubes pintadas como a trazos engarzadas en el cielo. Lo curioso es que después de tantos años me he dado cuenta que habré visto este atardecer decenas de veces, pero me parece siempre que es única, a veces debido a la persona que me acompaña, otras por el estado de ánimo, así unas veces me da por escribir, otras por suspirar y otras la verdad no me acuerdo porque mi mente estaba a kilómetros de distancia. Nuestra mente no se desengancha del corazón ni de la memoria, así que siempre habrá alguien que te hace disfrutar del arrebol compartiendo contigo el rato o no está y te hace no darte cuenta. Hay mujeres que te hacen perder la razón, hay mujeres que te hacen perder el corazón y la mayoría te hacen perder el tiempo, con los hombres pasará igual según se quejan mis amigas. Deberíamos llevar un cartel que dijera lo que nos interesa y que se abstenga el resto. Por ejemplo me aburre el ajedrez y me da risa la danza del vientre. Gracias al acuagyms me he aficionado a la música actual latina, voy con mis inalámbricos oyendo por Spotify mis listas preferidas, quién me ha visto y quien me ve. Pues eso ayer fue el día más largo....me encantó esa película en su tiempo. Voy a dormir que ya toca 

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