Yo soy vosotras.
Te sorprenderá saber que dentro de mi existe una mezcla de todas las mujeres que amé y aún amo en la distancia que me separa entre la realidad y los sueños. Fuisteis mis maestras, desde aquella chica de primaria con su larga melena, a la vecina del rellano de escalera que intercambiamos lo que nos hacía diferentes sin imaginar el uso que después me enseñó una francesa sin nombre en mi pubertad. Yo soy todas vosotras, mezclado, agitado mejor como dice James Bond, porque todo ello se decantó de forma agitada, sudorosa, encantadora, desmayada porque nosotros nos desmayamos sin un grito cuando no sabíamos aún el idioma del amor vivido a través de la carne. Idioma maravilloso, vocabulario enterrado en los rincones de vuestro cuello, boca, caderas ....recuerdo tus pezones, tiesos, enarbolados como bocas de cañón dispuestos a desarbolar el mástil de mi barco. Perdí la cuenta de los nombres, las edades o el color del pelo o vuestros ojos. Pero mis ojos recordaran vuestro labios, vuestros arrumacos y gritos o palabras para animarme a continuar en la inacabable partitura escrita en vuestra piel. Recuerdo con pasión los silencios tras un aria, después otro y quizás un tercero. Fui vuestro espectador, maestro, amigo y compañero de travesuras o aventuras. Hoy llevo dentro todos esos recuerdos y en mi sonrisa cuando me cruzo con cualquier mujer os envío un saludo escrita en mi mirada a todas vosotras porque os llevo vivas dentro y en cualquier noche de verano vuelvo a soñar que hacemos el amor.



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