En ropa interior.


 Salvo en el anuncio de Dolce Gabbana donde un huomo bello en calzoncillos blancos provocaba taquicardias seguro que usted ni yo hemos visto anuncios de ropa interior de hombres ni siquiera a uno andando hasta el dormitorio llevando esa prenda en su mano tal cual la foto. A lo sumo habrá visto el pecho sudoroso de un Apolo casi siempre moreno, tengo la duda si los rubios sudan o si ahora que lo pienso tampoco tienen pelos en el pecho, quizás tan solo unos pocos, tampoco que parezca una cabra. Debe ser que los hombres carecemos de misterio y tan solo tenemos que despojarnos de una prenda. Marlon Brando marcó tendencia con una camiseta sudorosa pero al menos aquí esa prenda ha desaparecido, se la recuerdo a mi abuelo y mi padre, pero hace muchísimo tiempo. Dentro de lo que entendemos como erotismo los hombres tenemos una imagen dentro del porno como electricistas, fontaneros, albañiles o vendedor de seguros y su ropa interior suele ser de rayas o de cuadros como  si fueran presos. No me imagino a ninguna mujer poniéndose nerviosa con esa imagen a no ser por la factura de la avería. En todo caso visto el cambio general que el igualitarismo, bienvenido sea, nos trae tendría que rogarle a los diseñadores de ropa interior que se pongan las pilas y graben anuncios buenos. Por ejemplo un buen trasero masculino, fuerte, proporcionado, moreno claro está mientras deja caer su prenda interior en dirección al dormitorio. Por cierto al ochenta por ciento de los hombres que conozco le compran éstas prendas sus esposas. Urgente cambiar.

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