Reencarnándome.


Por primera vez en mi vida me encaminé a la playa con mi sillita, sombrero, gafas de sol. Me senté en primera línea observando hasta donde había subido la marea. Tengo una sombrilla pequeña que se instala en el respaldo de la silla para dar sombra justo al ocupante. Ya sentado observé como desde la derecha salía un yate blanco precioso de puerto. Me desconecte mirándolo, recordando imágenes parecidas de películas, libros, paseos en barco no parecidos porque lo mío es la vela. Pero eran tal los colores, la temperatura, el no tener nadie delante ni a los lados, hasta el olor tan peculiar a rocas y algas que solo existe aquí que creo que tuve esa sensación de los lamas del Tíbet cuando logran vivir un viaje astral. El caso es que de tener esa sensación a de pronto despertarme como regresando del cielo fue todo uno. Respire profundamente , observé con gran placer una señora de buen ver en top less y comprendo que habría estado en el nirvana pero que con esta señora quizás el nirvana era más placentero. De pronto apareció en mi campo visual un señor con cara de pocos amigo mirándome que quizás pensaba que me había quedado estacionario frente a su señora que casi estuve a punto de decirle....de su señora nada de nada imbécil, las mujeres son muy suyas y sin dueños, te espera un mal envejecer si piensas eso, se de al menos quince que aún no se explican porque le quedan mal los sombreros. Pero a lo que iba, desperté, estiré las piernas, me levanté de la silla y fui a meter los pies en el mar. Luego miré el reloj y justo era la hora de la cerveza como aquella trilogía maravillosa de Burgess. Recogí mis bártulos,  me puse mi sombrero y marché camino del chiringuito a pedir una cerveza helada, sustitutivo de la bendicion de su Santidad. Después del primer sorbo baje del cielo al suelo. Acabo de leer que el Dalai Lama ya ha contestado a China que en caso de morirse que no se preocupen porque piensa reencarnarse. Pues yo acabo de hacerlo así que siento algo como complicidad, con esta cerveza y la señora del topless que ha venido a la mesa de al lado. Me ha sonreído. Seguro que se me nota que estoy en el cielo.

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