Hayley Mills.


 He aquí mi primer amor, llevaba una foto recortada de uno de aquellos afiches de propaganda que avisaba de la siguiente película en aquel cine de barrio. Me compré una linterna y debajo de mis sábanas la miraba hasta gastar las pilas todas las noches que podía comprar unas nuevas. Me vi todas sus películas y juntos fuimos celebrando cumpleaños hasta que se enamoró de un guaperas sin enterarse que yo existía. Mi corazón fue saltando de una en otra actriz según la fama que ganaban hasta que conocí a aquella nueva alumna del instituto con una larga melena. Entiendo lo del islam y las melenas, son muy sexis a ciertas edad de los chicos y si no fíjese de las pandillas de chicas todas con melenas super peinadas. Pero sobretodo mi fijación venía por lo de rubia, por aquellos ojos tan azules y sus morritos. Ensayaba delante de la luna del ropero de mis padres los besos de las películas pero como los censores los cortaban nunca aprendí del todo, yo no le encontraba la emoción a aquello de acercarse y rozar tus labios con los suyos. Algún truco había porque en aquellos años se extendió la información que las chicas se quedaban embarazadas con un simple beso, así que huían despavoridas ante cualquier gesto alusivo. En fin tengo que confesar que las únicas rubias en mi vida han sido imaginadas. 

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