D.E.P.
Se nos fue un gran actor, un gran hombre y una gran persona. Muchos nos identificamos con la personalidad de Robert Redford, con su figura y sus personajes, personalmente en Memorias de África cuyos diálogos nos sabemos de memoria. No fue un galán empalagoso del final del cine en blanco y negro, fue un hombre moderno, comprometido, devastador con las mujeres a quienes enamoraba solo con entrar en escena, pero respetuoso hasta el extremo que no tuvo necesidad de desnudarse ni desnudarla a ella para una escena en la que hoy luchan miles por hacerlo cada día. Quizás por eso lo irresistible de su persona que no incitaba ni obligaba, todo era por libre. Hacen falta muchos Roberts y quizás muchas Meryl. Descanse en paz.



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