Hasta que la muerte nos separe.


 La muerte es un concepto que la ciencia ha ido dándole apellidos, la ha dividido en etapas e incluso va por partes de nuestro organismo. La muerte de la propia imagen antecede a todas esas muertes médico legales. Cuando uno se somete a ese contrato matrimonial el público adquiere el compromiso de varias cosas con la coletilla de hasta que la muerte los separe. Perfecto existen individuos cuya imagen física o intelectual muere varias décadas antes del total.  Pienso que uno adquiere el compromiso no solo de cuidar del otro sino también de ti mismo. Ya pasen dos o varias décadas salvo lo inevitable un no debe ser fiel a aquel cuerpo y mente de aquel día en que enamoraste a tu pareja y por muy feliz que te sientas no puedes criar esa barriga a base de cervezas, hidratos y horas delante de tu televisor. Lo mismo digo de tu interés por lo que pasa en tu país, en tu grupo, en tu profesión y en que tú núcleo lo componga gente que aporte trabajo intelectual. El amor no es solo dos zonas de tu cuerpo y un envase agradable, el amor aparece cuando delante tienes un todo que te atrae y te aporte. No me refiero para nada a la mujer que lo tiene incluso más difícil que nosotros a causa de los embarazos, el parto y la lactancia, pero una vez pasado unos años también debe retomar igual camino, cuanto antes debe recuperar no ya la imagen externa que para ambos será imposible, pero si lo más cercana. No todo son pastillas azules, ni porno compartido, ser deseable a lo largo de la vida es un arte que da felicidad pero que cuesta trabajo. 

 


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