Kriptonita.
Me preparaba mentalmente cada mañana, cómo debía de llegar, sentarme, no mirar a la puerta por donde saldría, hacerme el despistado, no poner cara de bobo, pero como si se tratara de la llegada del amanecer ella subía las escaleras poco a poco con su móvil en la mano leyendo mensajes supongo de sus niños y la escuela. De todos mis propósitos no cumplía ninguno, ella desde lejos me miraba un instante y desplegaba su sonrisa ante la cual me derretía como le pasaba a Superman con la kriptonita, aquella piedra verde que le dejaba tiritando. Me pregunto que poder tiene en esa mirada que me desarma. Creo que debe ser que como Superman soy de otro planeta y lo mío es salir volando sujetando trenes, empujando barcos y salvando a una madre con tres chavales a punto de estrellarse con su auto. Sin embargo mi planeta no me preparó para aquellos ojos y aquella sonrisa. Me recuerda la cara de Clark Ken cuando miraba a Lois Lane con aquellas gafas de idiota.



Comentarios
Publicar un comentario