Uvas con queso saben a besos.
Al menos eso dice un refrán español. No recuerdo que ninguno me supiera así en toda mi vida besucona y hablando de besos no puedo dejar de reírme de esos besos modernos del cine en los que se oyen sonidos cada vez más extraños y ajenos a los que se emiten en los besos reales. Bueno es que además nadie besa ya en el cine como se besa en la vida real o en el cine de hace diez años atrás. Ahora más parece que están dándole mordiscos a una hamburguesa, el sonido es el mismo, muerden, sorben, parecen dos preadolescentes que salen de una tienda de caramelos chupando el primero de ellos. La mujer que mejor me ha besado y he besado porque ella me enseñó lo hacía lentamente, primero rozando nuestros labios de forma lenta y tenue, luego daba con sus labios pequeños mordidas, pero sin dientes , aprehendia mi labio con los suyos y tiraba levemente de él. Por supuesto los había de esta y otras formas y maneras, con lengua y sin lengua. Si nos centramos en otras zonas, mi especialidad era su cuello, "rincón del amor" le llaman los franceses, allí es donde me encantaba ver su respuesta. Debería alguien escribir una enciclopedia sobre los besos y el arte de besar. Los labios y la boca son oarte importante en las caricias que nos damos los seres humanos, prefiero que me los den a la manera antigua, suaves, lentos, apasionados.



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