Ahora qué.


 Lo aceptable era que la novia fuera de blanco y con un ramo de azahar sigo de pureza es decir que iba virgen. Eso supone que ambos no tenían ni repajolera idea de cómo iban a comportarse en la cama con el sexo, eso del sexo que nadie hablaba pero que supone más del cincuenta por ciento del éxito o fracaso de una pareja. Años más tarde se pensó que era mejor probar para ver si eramos compatibles, vivir juntos un tiempo sin casarse. Lo curioso es que lo hicieron, vivieron unos años luego se casaron y muchos al volver de la luna de miel se divorciaron. Lo del divorcio corrió como la pólvora, dijeron las estadísticas que quince años de pareja era lo normal antes del divorcio. Recuerdo que en la cena por el decimoquinto aniversario de la promoción me levanté y pedí que alzaron la mano aquellos que aún continuaban casados con la misma pareja de cinco años atrás, de cuarenta parejas solo seis lo hicieron. Por eso no nos sonaban la mitad de las caras. La primera vez con conocí a uno que se había casado tres veces me dio un escalofrío,  dos divorcios Dios mío y yo por poco me muero con uno solo. Pues ahora lo usual es todo revuelto, si alguien dice que celebra las bodas de plata en su matrimonio todos los miran como si fueran marcianos, adictos a algo o pacientes siquiatricos. El número de divorcio ha decaído porque nadie firma un papel, en realidad ahora lo que existe es el divorcio "gris", solo para los jubilados. Supongo que lo hacen aquellos seis compañeros que aún estaban casados con la primera aunque me da que son ellas las que toman la iniciativa ante la expectativa de envejecer al lado del mismo botarate. Lo mejor de todo es que tanto jubilado solitario demanda un acompañante que los cuide, son miles de puestos de trabajo gracias a los cuales obtienen los emigrantes papeles para vivir en nuestro país. Algo bueno salió de tanto desastre matrimonial, hemos terminado acompañados de una joven.

Comentarios

Entradas populares