En el calor de la noche.
No importa la edad o si vives solo o acompañado, las sabanas se te pegan, te sientes húmedo, es como si te sobrara todo lo que llevas puesto y te faltará algo. Otra piel, es lo que te falta, otra piel igualmente húmeda, que te refresca y resbala tú piel sobre la suya, tropiezan tus manos con las suyas en esa exploración a oscuras intentando reconocer el cuerpo que tienes al lado o encima tuya, cada centímetro que tocas, acaricias, besas o chupas te parece conocida o desconocida. Una palabra, un gemido ilumina un rostro de mujer en la noche, retrocede el reloj meses, años atrás en el calendario de tu vida, vuelves a tener aquella edad en que todo era posible. Sueños, desvelos, alargo mi mano con la esperanza de que sea ella.



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