Buenos, malotes, señoras y damas.


 A las chicas se les aconseja que si tienen que elegir chico elijan aquellos que cumplan ciertas condiciones, sin embargo muchas veces aunque sea por un rato eligen al malote. Para la vida diaria, el trabajo, la familia, lo suyo es un hombre previsible y ordenado pero en algunas ocasiones el atractivo está en lo imprevisible, la sorpresa, lo prohibido aunque sea por un rato  por una noche, por un viaje de trabajo. Unos momentos en que la línea que nos separa de eso que llaman las mentes sanas y santas como lujuria, unos momentos para estar entre las manos adecuadas. Eso sí con el consentimiento de ambos de lo contrario el tema no tiene gracia. Descubrir que una cama tiene más de cuatro esquinas, que hay ciertas partes de tu piel sin explorar por nadie y que cualquier postura tiene muchas variantes que desconoces, que embadurnarte de chocolate no es mala idea si tienes quien esté dispuesto a lamerte. Que los pétalos de rosas no son cursis como tampoco un buen champán derramado en tu ombligo. En fin cosas de malotes y señoras dispuesta a dejar de ser damas por unas horas, días o semanas. Mucho más tiempo no, porque en eso radica el secreto, que será siempre efímero,  eso sí, cabe conformarse con lo previsible, con el streaming y el pijama calentito. Bueno a los chicos se nos enseña a elegir señoras de la casa  mujeres buenas decían las abuelas, eso hasta que un día te encuentras a una de las malas al otro extremo de la almohada y como en las películas en blanco y negro esas mujeres son malas porque te llevan a dos pasos de morirte, de gusto claro. Las malas tienen varias virtudes encomiables aunque no la de cocinar y resto de cosas que se necesitan en la vida diaria, pero te hacen poder vivir esa otra vida sin sobresaltos con paciencia.

Comentarios

Entradas populares