In illo tempore.
Todo el mundo de cultura cristiana celebra la Nochebuena con una cena, pero mi madre la pasó al día siguiente al mediodía, así que desde siempre en mi familia es el 25 el día de comer y cantar, colateralmente cuando sus hijos fuimos entrando en la senda del matrimonio vieron el cielo abierto las familias de los "politicos" que así no tenían que competir por la cena de marras, sin embargo al final todos hemos pasado el ágape o bien al mediodía del 24 o del 25 porque las cenas hoy se han reducido a una infusión y tres galletas, porque ya saben que en los países meridionales cenamos sobre las 21 horas por aquello de la hora solar real. La curiosidad que he observado es que la nueva generación familiar que tiene edad para comenzar la universidad curiosamente se parecen a sus abuelos. Sonríen y dan las gracias cuando les cedo el paso o les acerco la silla o les sirvo primero a ellas. Van a misa aunque sus padres no fueron nunca y se saben los villancicos de mis padres mejor que los suyos, ninguno bebe alcohol ni fuman y además me han redimido porque ninguno madruga como yo cuando era joven. Son defensores del feminismo pero en cuanto a derechos y libertades pero no son antihombres, así que son como mis primeras novias salvo en un par de cosas, ni hablar de matrimonio, ni dejar pasar una oportunidad para dejar de subir a lo más alto. Nada de parecerse vistiendo a un tío ni a una hippie, van a la moda pret a porter o casual, se hacen las uñas, van al gym, a la esteticien y peluquería. Por último nada de Tik tok, sus redes son muy privadas y tienen más páginas de ciencias y literatura que de deportes. Lo dicho que esta generación Z se parece por fuera a mi pandilla del barrio, por dentro son más bien las amazonas de la Odisea.



Comentarios
Publicar un comentario