Escotes y tallas.
Imagino que todo el mundo organiza sus recuerdos en un orden determinado, en lo que se refiere a las mujeres las organizo según el diámetro de la copa de su sujetador , A B C D E, de las E he conocido personalmente pocas y curiosamente no las recuerdo. Sin embargo las D seguidas de las C la memoria las tiene perfectamente archivadas, de A y B no me pregunten porque es perder el tiempo. Podría existir alguna salvedad individual por temas profesionales o científicos, ni siquiera actrices de cine a excepción de Audrie Hepburn. Lo siento, en este tema soy del montón y aún hoy un escote abierto de improviso me deja la mente en blanco. El porqué este tema nos sigue dominando no lo se, dicen que porque a algunos nos destetaron antes de tiempo, ni idea, me encantan las tetas y punto. Su importancia como zona sexualmente erógena me lo enseñó una del grupo D, conocimientos que luego apliqué con éxito a las demás. Me apliqué tanto al tema que podía regalar sujetadores sin preguntarles por la talla ni el contorno. Recuerdo que hubo un tiempo en el que se puso de moda regalar una cirugía alas chicas que eran algo planas para que tuvieran más posibilidades de emparejar, ahora la cirugía está inundada por recien divorciadas que se auto regalan el premio en metálico. Particularmente me gustan naturales, aunque confieso que no he tocado una de silicona. Una equivocación de las chicas es que las que tienen una cierta tendencia a caer una vez llegados los cuarenta piensan que no nos gustan, craso error, son más sensibles, ellas y sus tetas, me encantan ese suspiro de tranquilidad cuando les ofreces una sesión monográfica de caricias y besos. Con la edad también nosotros a dominar la escena, por supuesto miramos un escote puesto como sin mala intención pero pillamos al vuelo la trampa y entonces sacamos la maldad aprendida a través vuestra. De todas formas soy de los que agradecen unos centímetros de exposición, lo mismo que un buen vestido, zapatos o perfume, para nosotros es un detalle importante que indica que esperan nuestra atención, aparte que nos premian de antemano. En caso contrario un cuello cerrado te informa que eres un simple invitado. Uno del grupo A o B, igual que las tallas.



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